Rebajar la barrera electoral: una cuestión de democracia real
La calidad democrática no se mide solo por votar cada cuatro años, sino por cómo se traducen esos votos en representación. En la Comunidad Valenciana existe un problema evidente: miles de votos no tienen ningún efecto político real. Actualmente, la ley electoral fija una barrera del 5% para poder acceder a Les Corts, lo que implica que cualquier candidatura que no alcance ese porcentaje queda automáticamente fuera, aunque haya recibido decenas de miles de votos. El resultado es claro: votos válidos que no cuentan y una representación que no refleja fielmente la voluntad ciudadana.
La Iniciativa Legislativa Popular impulsada por Unión Municipalista plantea una reforma sencilla pero con un impacto directo sobre esta situación: rebajar la barrera del 5% al 3%, aplicarla por provincia y calcularla únicamente sobre votos válidos. El objetivo no es ideológico, sino estrictamente democrático: mejorar la proporcionalidad del sistema y garantizar que el Parlamento refleje mejor lo que vota la ciudadanía. Puedes consultar la propuesta completa en el enlace: https://www.boreal.es/ilp/rebaja-suelo-electoral-valencia
El sistema actual es uno de los más restrictivos del Estado y genera una distorsión evidente en la representación. En la práctica, el 5% puede suponer en unas elecciones autonómicas del orden de más de cien mil votos necesarios para obtener representación, dejando fuera a una parte significativa del electorado. No se trata de un aspecto técnico menor, sino de una decisión estructural sobre quién tiene voz institucional y quién queda fuera del debate político.
Aplicar el umbral por provincias y sobre votos válidos corrige dos problemas relevantes: por un lado, evita que el cómputo autonómico penalice a opciones con implantación territorial concreta; por otro, elimina distorsiones derivadas de incluir votos no válidos en el cálculo. En conjunto, la reforma avanza hacia un modelo más proporcional y, por tanto, más justo.
Además, esta iniciativa no surge de forma aislada, sino que ha logrado reunir apoyos diversos y las firmas necesarias para ser debatida en sede parlamentaria, lo que evidencia que existe una demanda social real en torno a esta cuestión.
Reducir la barrera electoral no garantiza por sí mismo mejores gobiernos, pero sí asegura algo previo y esencial: que el Parlamento se parezca más a la ciudadanía. Porque una democracia no solo debe permitir votar, sino también garantizar que cada voto tenga un peso real en la toma de decisiones.